Un Ángel para nuestra soledad, gracias Fideo

Después de ver mil veces los goles de Ángel Di María con canciones tristes de fondo me hace pensar que cada día estoy más grande y que el paso del tiempo ya está haciendo de las suyas. Quizás si Lionel tuviera 24 años no hubiera salido lesionado en la final. Mis jugadores favoritos se van, se retiran del fútbol, pero sus legados quedan, serán ídolos para siempre, son como las canciones que podría escuchar mil veces.

Angelito es una de las tantas letras de mi playlist favorita, desde hoy es “Un Ángel para tu Soledad”, la icónica canción de los Redondos. 

El 4 de agosto de 2001 en Córdoba Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota al ritmo de un pogo arrasador con Jijiji, parecían marcar el final de lo que sería el último recital de la banda, pero no. Volvieron a salir. Se escucha un “bueno vamos a ver qué hacemos” del Indio, seguido de una prueba de sonido y el grito de “ole, ole, ola, Indio Indio” de la gente, los palillos de la batería marcaban el ritmo y si. Había que hacerlo a lo grande, se escucha la primera estrofa: “Ya sufriste cosas mejores que estas”.

El domingo con Messi a la cabeza y Angelito a tras de él, Argentina salía a cancha para hacer los movimientos precompetitivos antes del partido y si, con “Live is Life”, a lo Maradona, la entrada fue épica, derrochó mística. Pero la última canción iba a sonar más tarde, porque también había que despedirlo a lo grande.

Algún que otro loro se quiso robar el show antes del partido, quisieron hacer pogo con lo que no había. El encuentro se atrasó y otras sensaciones entraban en juego. Dale flaco, se nos va. Cada equipo cantó su himno, estaba por comenzar el último partido de Di María con la camiseta de la Selección Argentina, alguien que sin duda sufrió cosas mejores que esta.

No se iba cualquier jugador. Se iba el último abrazo con Messi, se iba una gran parte de nosotros, una marca registrada, un gol patentado, el que la picó en 2008, en el Maracaná en 2021, en Wembley, en la final del Mundial, se iba Fideo. Se iba una parte más de la vieja guardia.

El partido costó, pero no me voy a poner a resumir lo que vi, lo que viste, lo que vimos todos y lo que ya sabemos cómo terminó. Angelito lo dijo, estaba escrito, era obvio que terminaba así. Porque estos pibes generan esto, nos acostumbraron a ganar y yo también estoy agradecido a esta generación Ángel. Porque te pudieron acompañar a vos, a Leo, al Kun y a Otamendi para que se puedan ir por la puerta grande.

Me dejas hambriento de un partido más, preso de la ilusión que esto todavía no se terminó y que vas a bailar un poquito más pero debo atar con doble cordel este final perfecto. 

Yo no sé si los Redondos hicieron esta canción pensando que íbamos a caer en tus manos, en soledad y desolación. Gracias, Ángel. Solo me queda decirte eso y perdón, perdón si un día te critiqué, si te cuestioné, si dije que no vengas más, pero gracias a Dios ya no crees en lo que dijimos.

Fideo querido, te fuiste de la cancha ovacionado, siendo capitán, con la cinta en las manos para dejarla dentro de la cancha, siendo figura determinante, en llanto, emocionado y abrazando a cualquiera que te cruzara. Pero el final fue mejor, levantando una más con Leo y Ota, que hermoso.

La última canción si sonó más tarde. Otra vez, solo gracias. Eternas gracias.

Ángel de la soledad
y de la desolación
preso de tu ilusión vas a bailar,
a bailar… bailar.

Por mis penas bailar,
y por tu soledad.

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